El domingo después de la Epifanía, la Iglesia celebra la Solemnidad del Bautismo del Señor, recordando el momento en que Jesús, en el Jordán, es bautizado por Juan Bautista. Del cielo resuena la voz del Padre: “Tú eres mi Hijo amado; en ti he puesto toda mi complacencia” (Lc 3,22). Es la manifestación de la Santísima Trinidad: el Hijo en el río, el Espíritu como paloma y el Padre que aprueba.
Este misterio nos invita a recordar nuestro Bautismo, puerta de entrada en la vida cristiana, donde somos insertados en el misterio de la muerte y resurrección de Cristo, recibiendo la vida de Dios. Pregunte a la familia: “¿Cuándo fui bautizado?” Celebre esta gracia que nos hace hijos de Dios.
Jesús, sin pecado, se sumerge entre los pecadores para cumplir toda justicia, inaugurando su misión salvífica. Así, renovemos nuestra fe: muramos al pecado y resucitemos para la vida nueva en Cristo, como el Siervo de Isaías, ungido para traer justicia a las naciones.
En este 2025, ¡que el Espíritu Santo nos fortalezca como testigos valientes! ¡Feliz Solemnidad del Bautismo del Señor!