La Beata Clara Bosatta, en casa llamada Dina Bosatta, nació el 27 de mayo del 1858 en Pianello Lario, undécima hija del matrimonio Alexandre y Rosa Mazzuchi. Siempre al lado de Guanella desde los inicios de su obra, fue la “piedra fundamental” de la Casa de la Divina Providencia.
Su perfil espiritual, forjado en una vida breve de solo 28 años, se destaca por una síntesis rara de inocencia bautismal y penitencia generosa. Para Guanella, no solo vivió las virtudes cristianas, sino que recorrió el camino de la perfección con docilidad absoluta a la mano de Dios, que la guiaba con seguridad incluso por senderos ásperos y peligrosos.
El fundamento de su vida interior era una humildad profunda y verdadera, impregnada de un inmenso amor a Jesús y una confianza inquebrantable en Su bondad. Clara nutría su alma mediante tres compañías fundamentales: Jesús en el Santísimo Sacramento, a quien adoraba continuamente desde su lecho; Jesús Crucificado, cuya imagen mantenía a su lado como dulce compañero; y María Santísima Addolorata, en quien veía la máxima expresión del testamento de amor de Cristo. Esa unión íntima con lo sagrado la llevaba a un constante diálogo íntimo con Dios, transformando su sufrimiento físico en oblación espiritual por la obra naciente.
La santidad de Clara era descrita por Don Guanella con imágenes de pureza y frescura: el “lirio puro” en el camino, la “pequeña violeta” exhalando modestia entre los hermanos y el “pequeño serafín” de fervor en la iglesia. Ante la muerte inminente, no mostraba tristeza, sino una alegría mística, con el ardiente deseo de ver a Dios, exclamando repetidamente: “¡Veré a mi Señor!”. En su tránsito, ocurrido el 20 de abril de 1887, la serenidad de su alma se imprimió en su rostro, llevando a las personas a decir que no había muerto, sino que solo dormía.
Pidamos su intercesión para que nos ayude a crecer en la confianza filial y en la entrega total a los designios de la Divina Providencia.
Oración
Señor nuestro Dios, que hicisteis de la Beata Clara Bosatta una imagen viva de vuestro Hijo Jesús, adorador del Padre y humilde Siervo de los hombres, os pedimos que también nosotros podamos seguir su ejemplo y obtener, por su intercesión, la gracia… que con confianza os pedimos. Por Cristo nuestro Señor. ¡Amén!
¡Beata Clara, ruega por nosotros!